Sodoma y Gomorra — El gran secreto del Mar Muerto
El Mar Muerto fue en algún momento un lago de agua dulce, pero tras el uso, en la antigüedad más remota, de un arma de destrucción masiva, se convirtió en el cuerpo de agua con alta concentración de sal que observamos hoy en día.
¿Suena descabellado? Tal vez. Pero en este artículo presentaré numerosos hechos que, al analizarlos, te harán ver la historia de esta región desde una nueva perspectiva.
Comencemos por lo principal: las ciudades de Sodoma y Gomorra.
Sodoma y Gomorra
Todos conocemos por la Biblia que las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas por Dios a causa de los pecados de sus habitantes.
Yo propongo observar esta historia desde un punto de vista investigador, basándome en los hechos que aún pueden encontrarse en esta zona.
Génesis 19:24–25
«Entonces el Señor hizo llover desde los cielos azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. Destruyó aquellas ciudades, toda la llanura, a todos los habitantes de las ciudades y todo lo que crecía en la tierra».
Así lo dice la Biblia, y no es el único relato. Existen muchas otras fuentes antiguas que mencionan la misma historia. Pero lo más interesante es que, en la práctica, podemos hallar evidencias reales que respaldan estas palabras. De ellas tratará la primera parte de este artículo.
En mi sitio web ya hay una publicación con la descripción detallada de mi ruta, disponible en este enlace, pero repasemos nuevamente los dos hechos principales.
Azufre
Primer hecho: la gran cantidad de azufre presente tanto en la superficie como bajo la tierra. Una enorme extensión alrededor del Mar Muerto está cubierta de azufre. En la naturaleza, el azufre raramente aparece en ese estado, y mucho menos al aire libre. Pero aquí está por todas partes. Las formaciones calcáreas de la zona están completamente impregnadas de azufre —es inconfundible, con su característico olor.
Además, en las cercanías del Mar Muerto, precisamente donde según la tradición se hallaban Sodoma y Gomorra, pueden encontrarse pequeñas esferas de azufre que se encienden fácilmente con un simple mechero. La cantidad de azufre en esta región es descomunal.
Las lluvias erosionan las rocas calizas impregnadas de azufre y lo arrastran por toda la zona, desembocando finalmente en el Mar Muerto, ya que sus orillas son el punto más bajo de la superficie terrestre.
Admá, Tseboim y Bela (Zoar) son nombres poco conocidos de otras ciudades vecinas a Sodoma y Gomorra, también destruidas —según la tradición— por azufre y fuego.
Imagina el área que ocuparían cinco ciudades, aunque fueran pequeñas. En un territorio de esas dimensiones se encuentra una enorme concentración de azufre, en una forma que no encaja con un origen “natural”.
Cráteres
Segundo hecho: la existencia de numerosos cráteres.
No se trata de cráteres formados por erosión natural. Se asemejan más a los que dejarían explosiones potentes.
Los cráteres coinciden exactamente, en su distribución, con las zonas donde se encuentra el azufre. Son muchos, y pueden observarse claramente en los mapas de Google. Si quieres localizar el azufre —búscalo ahí. Aunque está presente en toda la región, su concentración más alta se da precisamente cerca de los cráteres.
He explorado personalmente esta zona y, en mi opinión, aquí se utilizó un arma de destrucción masiva de alta tecnología basada en compuestos de azufre. Cualquier persona puede estudiar los rastros de su uso, que aún permanecen visibles.
El Mar Muerto
Uno de los hechos principales en los que me apoyo es que el Mar Muerto fue, en tiempos antiguos, un lago de agua dulce.
Primero, al menos cinco ciudades (según el modelo EDSP (EB III–IV), siete; según el modelo Middle Ghor (MB I–II), de siete a nueve ciudades más varios asentamientos) existieron en sus orillas gracias al acceso al agua dulce.
Segundo, el río Jordán, arteria principal de la región, siempre ha desembocado en el Mar Muerto, alimentándolo con agua dulce.
Además, unos 130 kilómetros al norte, se encuentra el lago Kineret (también conocido como el Mar de Galilea), que hoy sigue siendo un lago de agua dulce, igual que en la antigüedad.
Siete hechos científicos
Existen también varios hechos científicos que respaldan esta teoría:
- En los núcleos de sedimentos del fondo del Mar Muerto y de las cuencas adyacentes se hallaron finas capas de arcilla, caliza y algas diatomeas, típicas de antiguos sistemas lacustres de agua dulce.
- Los depósitos del Pleistoceno tardío (el lago Lisan, entre unos 70.000 y 14.000 años atrás según la versión oficial) contienen capas de yeso y calcita, formadas bajo condiciones de baja salinidad.
- Los geólogos denominan a esa etapa el “lago Lisan”, precursor del actual Mar Muerto, considerado un lago de agua dulce.
- Los análisis isotópicos (δ¹⁸O y δ²H) muestran períodos de dilución del agua y la existencia de capas poco salinas o de agua dulce, lo que indica una estratificación compleja del lago en la antigüedad.
- En ciertos intervalos del Pleistoceno tardío, el contenido de cloruros y bromuros en los sedimentos del fondo era mucho menor que en el agua actual del Mar Muerto.
- Durante el Pleistoceno, el clima de la región era más húmedo: el río Jordán aportaba más agua, la evaporación era menor y el nivel del lago permanecía estable durante miles de años, características propias de un cuerpo de agua poco salino o dulce.
- El nivel del antiguo lago Lisan era de 200 a 270 metros más alto que el actual, lo que se confirma por las terrazas y líneas costeras fósiles. En ellas se hallan depósitos de carbonatos (calcita, aragonito y calizas cretácicas), formados en épocas de menor salinidad o de agua dulce.
En conjunto, todo esto constituye una base paleogeográfica y geológica sólida que demuestra que el Mar Muerto fue, en la antigüedad, un lago de agua dulce.
Mi conclusión investigadora
Supongo que ya imaginas hacia dónde voy con todo esto.
Con base en todos los datos recopilados, llego a la siguiente conclusión:
En la zona del actual Mar Muerto, en algún momento anterior a nuestra era (la fecha exacta es desconocida), ocurrió un evento que transformó radicalmente el aspecto del territorio.
Las grandes ciudades que existían entonces fueron destruidas de forma repentina y catastrófica. A mi juicio, esto pudo deberse al uso de un arma de destrucción masiva basada en compuestos de azufre y gases inflamables.
El enorme lago de agua dulce se evaporó parcialmente bajo un intenso impacto térmico; las ciudades —al menos cinco (según otras versiones, siete más varios asentamientos)— fueron reducidas a cenizas (la temperatura de combustión del azufre común alcanza entre 600 y 800 °C), y los restos de aquel gran lago acabaron convirtiéndose con el tiempo en el cuerpo de agua más salado del planeta.
Esto sucedió como consecuencia de la acumulación, en el lago, de los subproductos del mismo azufre que destruyó todo a lo largo de la vasta franja oriental del Mar Muerto.
Sin embargo, nada de esto encaja con la versión oficial de la historia, que sostiene que los pueblos de aquella época estaban en un nivel de desarrollo muy primitivo y no podían poseer armas de destrucción masiva, a pesar de que los hechos muestran lo contrario.
Tal vez por eso la historia oficial moderna no logra explicar de manera convincente por qué la concentración de sal en el Mar Muerto alcanza entre el 30 % y el 35 %.