Dolmen de Menga
El dolmen de Menga, o dolmen Menga, se encuentra en Antequera, Andalucía, y destaca como uno de los monumentos megalíticos más notables de Europa. Su construcción de grandes piedras sorprende por la técnica y la magnitud. Aunque existe una versión oficial sobre su origen, el verdadero momento de su edificación permanece en misterio, lo que añade un aire enigmático al lugar. Hoy en día, el dolmen está abierto al público y forma parte del patrimonio cultural de España.
La Cueva de Menga es considerada el dolmen más grande del mundo. Al acercarse a su monumental entrada, uno siente que está frente a algo verdaderamente grandioso. El dolmen de Menga impresiona por sus dimensiones y su carácter monumental. Los investigadores han estudiado su estructura con detalle, aunque existen teorías alternativas sobre su origen que difieren notablemente de las visiones oficiales. Algunos opinan que este dolmen pudo haber servido como refugio para las personas, una especie de búnker de piedra donde protegerse de las inclemencias del tiempo o de los animales salvajes. Sin embargo, sigue siendo un enigma si fueron realmente los habitantes de la zona quienes lo construyeron o si, por el contrario, solo adaptaron para su uso una obra mucho más antigua.
En la región de Antequera y en toda Andalucía se conservan numerosos dólmenes, algunos de gran tamaño. Pero el dolmen Menga destaca tanto por su escala como por su estado de conservación. En su interior se abre una amplia cámara con enormes losas de cubierta encajadas con precisión sin utilizar mortero. Los bloques, que pesan hasta 180 toneladas, fueron colocados con tal exactitud que, a pesar de las pequeñas juntas, la estructura se mantiene sólida y estable.
También existen hipótesis que sugieren la presencia de cavidades ocultas o espacios adicionales tras las paredes de piedra, basadas en el débil resplandor observado en huecos iluminados por los investigadores. Esto no hace sino aumentar el misterio en torno al diseño interno del dolmen de Menga.
Foto © Zvonarov
Uno de sus elementos más llamativos es el profundo pozo excavado en el suelo, junto a la pared del fondo de la cámara. Su diámetro es de aproximadamente metro y medio, y su profundidad alcanza casi veinte metros, el equivalente a un edificio de ocho plantas. El pozo llega hasta el nivel freático y fue investigado por completo en 2005. Los especialistas no han llegado a un consenso sobre su función. Existen dos teorías principales:
Práctica: el pozo habría servido como fuente de agua potable dentro del santuario, lo que convertía al dolmen en un recurso único para la comunidad.
Ritual: el pozo simbolizaba la conexión con el inframundo y el agua como elemento sagrado, pudiendo haber sido utilizado para ofrendas.
Igualmente impresionante es la orientación del monumento. La entrada del dolmen de Menga se dirige hacia la Peña de los Enamorados, lo que sugiere una posible relación con creencias astronómicas o rituales de sus constructores.
Hoy en día, la Cueva de Menga forma parte del conjunto megalítico de Antequera, incluido en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO. El dolmen Menga no es solo un monumento arqueológico, sino también un testimonio único de la ingeniería antigua, un enigma que sigue fascinando tanto a los investigadores como a los visitantes de todo el mundo.

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