Dolmen del Romeral
El Dolmen del Romeral, situado en Antequera, Andalucía, es uno de los megalitos más singulares por su estructura en forma de tholos y su misteriosa orientación hacia la sierra de El Torcal. Sus cámaras circulares y la técnica de aproximación de hiladas muestran una construcción monumental sin mortero. Aunque existe una versión oficial sobre su antigüedad, el verdadero momento y propósito de su edificación permanecen desconocidos, lo que añade un halo de enigma a este Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El dolmen del Romeral es uno de los tres megalitos principales del conjunto de los Dólmenes de Antequera, situado en Antequera, Andalucía. Este monumento destaca porque su arquitectura se acerca más a la de un tholos —una estructura con falsa cúpula por aproximación— que a la de un dolmen de corredor típico. La versión oficial sostiene que fue construido hacia el año 1800 a. C., aunque algunos investigadores creen que su edificación pudo iniciarse en épocas anteriores. Sin embargo, cómo se levantó exactamente y con qué propósito sigue siendo un misterio.
El pasillo conduce a una primera cámara circular, cuyo techo fue realizado mediante la técnica de aproximación de hiladas, y continúa hacia una segunda cámara más pequeña, posiblemente destinada a rituales o a enterramientos adicionales. En la cámara principal se encuentra una losa plana que pudo haber servido como altar ceremonial. Toda la estructura del dolmen del Romeral está cubierta por un túmulo de tierra que oculta su sistema interior de estancias.
El dolmen del Romeral se muestra como un monumento exento en el paisaje, revelando sus grandes bloques megalíticos bajo una cubierta de piedras más pequeñas. Hoy es un lugar turístico abierto al público. Durante la visita conviene fijarse especialmente en el techo del dolmen, en el suelo y en los dinteles de la puerta, todos construidos con losas monumentales sin uso de mortero. El recorrido finaliza en una cámara cuyo acceso está cerrado, aunque se ha colocado un espejo para que los visitantes puedan observar la técnica constructiva de su techo. También pueden apreciarse fotografías tomadas en su interior que muestran con detalle sus características.
Una de las particularidades del dolmen del Romeral es su orientación. A diferencia de los vecinos Menga y Viera, no está alineado con el sol, sino con la sierra de El Torcal. Este hecho ha dado pie a múltiples teorías que sugieren que el dolmen del Romeral pudo haber sido no solo un sepulcro, sino también un espacio sagrado vinculado al paisaje y a la simbología de las montañas.
El monumento fue descubierto en 1904 por los hermanos Antonio y José Viera Fuentes. En un primer momento se conocía como “Sepulcro del Cerrillo Blanco”. Desde entonces ha sido objeto de estudios, limpiezas y refuerzos estructurales, pero todavía conserva numerosas incógnitas: desde las técnicas empleadas para erigir su falsa cúpula hasta el verdadero sentido de su segunda cámara.
En la actualidad, el dolmen del Romeral forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro del conjunto de los Dólmenes de Antequera. La arqueología oficial propone dataciones y explicaciones, pero en realidad no sabemos quién lo construyó, cómo ni para qué. Esa incertidumbre lo convierte en un lugar especialmente atractivo para todos los que se sienten fascinados por los enigmas del mundo antiguo.

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