Dólmenes de la Montaña del Gato
Los dólmenes de la Montaña del Gato en Simeiz se diferencian de los del Cáucaso por su material, su menor tamaño y la ausencia de aberturas circulares. Parecen cajas de piedra, aunque algunos alcanzan dimensiones sorprendentes. La Montaña del Gato, con forma de felino junto al mar, es uno de los símbolos naturales más reconocibles de Crimea. Atrae a los visitantes por sus leyendas, paisajes y misteriosos dólmenes.
Todos los dólmenes de Yalta tienen su propio estilo característico. Se diferencian de los dólmenes del Cáucaso. Están hechos de otro material, no presentan superficies tan lisas y uniformes. Parecen elaborados de manera algo descuidada. En cuanto a tamaño, la mayoría son más pequeños que los ejemplares caucásicos. Son pequeñas cajas de piedra, mucho más modestas que sus “parientes”. Carecen de una abertura circular. Sin embargo, algunos, como el dólmen en el Sendero Soleado de Gaspra, destacan por sus dimensiones impresionantes.
El grupo de dólmenes en el monte Koshka sorprende sobre todo por su cantidad. Levantar una losa o cubierta de una construcción así es imposible para una sola persona, e incluso para dos o tres. Crear una estructura semejante, encajar con precisión los bloques de piedra, es un proceso muy laborioso. Pero lo más importante es: ¿para qué?
Imaginen un dólmen sin abertura. ¿Para qué servía? ¿Cómo podía utilizarse? ¿Por qué lo hicieron herméticamente cerrado? Dentro de los dólmenes nunca se ha encontrado nada. En mi opinión, la datación de estas construcciones es bastante aproximada. Su verdadero propósito aún está por descubrirse.
Como indica su nombre, este grupo de dólmenes se encuentra en el monte Koshka. Esta montaña única está situada en Simeiz, y su silueta recuerda a un gato inclinando el hocico hacia el mar.
El monte Koshka es uno de los símbolos naturales más reconocibles de la costa sur de Crimea. Es un macizo de piedra caliza que se eleva sobre la localidad de Simeiz y alcanza una altura de unos 254 metros. Sus laderas están cubiertas de enebros y pinos, y desde la cima se abre una panorámica espectacular del mar Negro y de los alrededores.
La montaña está asociada con una hermosa leyenda. Según la tradición, aquí vivía una joven que se transformó en gata y quedó petrificada junto al mar esperando a su amado. Gracias a esta imagen, Koshka adquirió un significado especial en el folclore local.
Hoy en día el monte Koshka es un popular destino turístico. Por sus laderas discurren senderos para caminatas, mientras que en su base se encuentran pintorescas playas de Simeiz. El lugar atrae no solo a los amantes de la naturaleza, sino también a los investigadores de la antigüedad: aquí se han conservado grupos de dólmenes que refuerzan la atmósfera enigmática de la zona.
Sin embargo, pocos se fijan en los dólmenes. Para encontrarlos hay que saber que están allí; de lo contrario, se pasa de largo: no hay señalización y, lamentablemente, estas construcciones no están protegidas por la ley.

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