Little Petra
Este enclave arqueológico se encuentra cerca de la ciudad de Petra, en Jordania, y es conocido por su estrecho desfiladero Siq al Barid. Talladas en la roca, sus fachadas y cámaras ofrecen una visión fascinante del legado nabateo. Aunque más pequeña que Petra, conserva un aire de misterio que atrae a exploradores y amantes de la historia.
La Pequeña Petra, o Siq al-Barid (“Cañón Frío”), se encuentra a solo unos kilómetros de la ciudad principal de Petra. En la fotografía se observa una de las fachadas de este complejo: una estructura distintiva con columnas talladas directamente en la roca. Su aspecto austero y sobrio contrasta con las superficies irregulares de la piedra, y son precisamente estas construcciones las que crean la atmósfera única de la Pequeña Petra.
Según la versión oficial, este complejo fue construido entre los siglos I a. C. y I d. C., durante el apogeo del reino nabateo. Se cree que la Pequeña Petra funcionaba como punto de paso para las caravanas que recorrían la Ruta de la Seda. Aquí podían encontrarse almacenes, espacios de descanso para los viajeros y caravasares. La altura de algunas fachadas alcanza entre 8 y 10 metros, mientras que las columnas y las cámaras interiores fueron esculpidas enteramente en la roca sin bloques de construcción.
Sin embargo, los investigadores de la historia alternativa ven en esta construcción algo más que una función comercial. Las huellas de la talla en la piedra resultan inusuales: en ciertos lugares, la superficie parece haberse derretido o ablandado, algo difícil de explicar con herramientas primitivas. Esto da la impresión de que los constructores poseían conocimientos y tecnologías que incluso hoy nos resultan inaccesibles. En este contexto, la Pequeña Petra se presenta no como un simple “caravasar”, sino como parte de un sistema más complejo y enigmático, cuyo verdadero propósito sigue siendo desconocido.

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