Zodiaco de Dendera
El zodiaco de Dendera, situado en el techo del templo de Hathor en Egipto, representa uno de los mapas astronómicos más antiguos del mundo. Su relieve circular muestra constelaciones, planetas y deidades cósmicas con precisión sorprendente. El original se conserva en el Museo del Louvre, mientras que una réplica exacta permanece en su lugar en Dendera, rodeada por bloques de piedra auténticos. Este zodíaco egipcio sigue intrigando a científicos y viajeros como una ventana al conocimiento perdido del pasado.
En el techo del Templo de Hathor en Dendera —uno de los monumentos más enigmáticos de Egipto— se encuentra un zodiaco único, considerado uno de los más antiguos del mundo. Hoy solo podemos ver una réplica exacta: un relieve de yeso realizado en el siglo XX. El original, esculpido en piedra arenisca, pesaba alrededor de nueve toneladas.
A comienzos del siglo XIX, una expedición francesa dirigida por el ingeniero Sébastien Louis Saulnier desmontó este fragmento del techo y lo trasladó a Francia. Desde entonces, el auténtico zodiaco de Dendera (Zodiaque de Dendérah) se conserva en el Museo del Louvre, donde está expuesto bajo ese nombre. A pesar de ello, la réplica de yeso instalada en su lugar reproduce con una precisión asombrosa cada detalle del original. A su alrededor se mantienen los bloques de piedra auténticos del templo, preservados desde la época de su construcción.
El relieve tiene forma de disco celeste, en el que aparecen representadas las doce constelaciones del zodíaco, los planetas, las estrellas y las deidades que rigen sus movimientos. En el centro destaca la figura de la diosa del cielo Nut, arqueada en forma de arco y sosteniendo la bóveda celeste. A su alrededor se hallan los dioses que portan la barca solar, y en el borde se reconocen los signos zodiacales familiares incluso hoy: Tauro, Leo, Escorpio, Piscis, Géminis y otros.
Este zodíaco egipcio resulta inusual dentro del arte del Antiguo Egipto. A diferencia de las escenas tradicionales con faraones y dioses, aquí vemos un modelo cosmológico: un antiguo mapa del cielo. Los egiptólogos creen que pudo haber servido como calendario astronómico o herramienta para observar los ciclos de las estrellas y los planetas. Algunos investigadores lo relacionan con las festividades del año solar y con los momentos del amanecer de Sirio —la estrella sagrada que marcaba el inicio del año nuevo egipcio.
Existen otras interpretaciones. Los investigadores de historia alternativa destacan la extraordinaria precisión de sus elementos astronómicos. Según ellos, el Dendera zodiaco podría reflejar la disposición del cielo en una época mucho anterior a la datación oficial —quizás hace 10 000 o 12 000 años, antes de la civilización egipcia conocida.
Esta hipótesis se asocia con la idea del “gran año”: el ciclo de precesión en el que el eje del mundo se desplaza a lo largo de 25 920 años. Si seguimos esta lógica, el zodiaco de Dendera Egipto sería una marca cronológica que fijó un momento cósmico anterior a las dinastías históricas. Por ello, muchos lo consideran no solo una decoración, sino un código grabado en piedra, un legado de una era más antigua.
El zodiaco de Dendera imagen sigue siendo uno de los misterios más fascinantes de Egipto. En él convergen el arte, la astronomía y el enigma del conocimiento ancestral. Hoy el original puede contemplarse en el Louvre, mientras que en el techo del templo de Hathor se mantiene su copia perfecta, permitiendo a cada visitante sentir el aliento del antiguo cielo detenido en la piedra.

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