Los dólmenes son uno de los vestigios más enigmáticos de la antigüedad. Estas estructuras de piedra, levantadas con precisión, muestran que las culturas antiguas poseían conocimientos avanzados de arquitectura y simbolismo. Aunque su función exacta sigue siendo discutida, la mayoría de los investigadores considera que estaban relacionados con rituales funerarios y ceremoniales.
Un dolmen se compone generalmente de varias losas verticales que sostienen una piedra horizontal superior. Su diseño sencillo, pero monumental, ha fascinado a generaciones de exploradores y arqueólogos. Este tipo de construcción no solo aparece en Europa, sino también en Asia y otras regiones, demostrando la amplitud del fenómeno megalítico.
El dolmen megalítico representa la unión entre la técnica constructiva y la espiritualidad de los pueblos antiguos. Cada monumento guarda un aura de misterio, convirtiéndose en un testimonio material de creencias y cosmovisiones olvidadas.
En algunos lugares, los investigadores destacan la relación entre dolmen y menhir, donde ambos elementos formaban parte de un mismo complejo ritual. Explorar estos sitios es acercarse a los orígenes de la civilización y descubrir cómo el ser humano buscaba trascender a través de la piedra.